3. No caer en tentaciones

Principios elementales del mood comodito


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La parte difícil pasó en los principios/pasos 1 (Liberarse de lo inútil) y 2 (Lo útil que sea de calidad).

En el principio 3 sólo queda darle continuidad. Pero es muy muy importante, de lo contrario el esfuerzo anterior de nada sirve.

Aquí es cuestión de ser fiel a uno mismo, a nadie más. Si en un principio quise adoptar el comodito mood fue porque decidí hacer un cambio positivo en mi vida y tengo mis motivos personales para ello.

Conociéndome a mí misma y mis motivos, lo lógico es vivir de acuerdo a mis valores.

Mis motivos son varios: quiero ser libre, en la medida de lo posible, de las imposiciones del sistema que no me otorgan beneficio alguno; me gusta vivir en un hogar acogedor, limpio y ordenado; pretendo hacer todo lo que está en mis manos para contribuir con la ecología; deseo una economía estable y que mi dinero sea productivo; necesito tener tiempo libre; me parece absurdo complicarse la vida de manera voluntaria sólo porque todos los demás digan que tiene que ser así.

Así que cuando se me presenta la situación de tener que decidir entre sí o no aceptar algo en mi vida, sólo analizo qué tanto me conviene pensando en los motivos que elegí como míos al adoptar esta forma de vida.

Cualquier cosa que llega a mis manos que no encaje en esta filosofía, sólo la rechazo.

Pondré un ejemplo tonto de esos que me fascinan:

Veo unos zapatos con tacón de 9cm que están verdaderamente hermosos. Todas mis amigas insisten que debo comprarlas, así como las vendedoras, el escaparate de la tienda, la televisión con sus bellas modelos y además la publicidad de facebook. Yo misma creo que son los tacones más preciosos del planeta, pero entonces pienso en algunos de mis motivos para vivir comodita:
  • Me parece absurdo complicarse la vida de manera voluntaria sólo porque todos los demás digan que tiene que ser así. Y bueno todos dicen que están hermosos, todos dicen que me vería muy sexy, todos dicen que las mujeres con tacón se ven mejor... todos dicen. Pero yo digo que no voy a complicar mi caminar, no provocaré que mis pies se deformen, y no sufriré a cada paso por el dolor que sin duda me provocarán esos tacones.
Ya eso es suficiente para no comprarlos, pero seguiré el ejemplo con un análisis de la situación más profundo:
  • Me gusta vivir en un hogar acogedor, limpio y ordenado. Quedó claro en el primer punto que esos tacones no los usaré a diario. Es más, con suerte los usaré el día de año nuevo y nunca más. Así que estarán recluidos en el clóset ocupando espacio y humedeciéndose hasta que pasen de moda o se descompongan y, esas personas que hoy dicen que son hermosos, dirán que están horribles y que ya nadie los usa.
  • Deseo una economía estable y que mi dinero sea productivo. Basándome en el punto anterior, comprar esos tacones sería igual a tirar mi dinero a la basura.
  • Pretendo hacer todo lo que está en mis manos para contribuir con la ecología. Pero esos tacones están hechos de materiales nada amigables con el medio ambiente.
Y pues sería una tonta si después de todo eso los comprara. Mi decisión es no.

¡Listo! Tan fácil que es.

Se entiende que para cada persona las necesidades son diferentes. Conozco algunas mujeres que dicen que no pueden andar con zapato bajo porque pierden el equilibrio, o también puede ser que en su trabajo les exijan un tipo especial de calzado. Pero en el análisis que hice para mí, no necesito esos tacones y punto.

He de decir que a estas alturas, ya no es difícil para mí evitar las tentaciones. Personalmente lo considero algo tan natural, será que he vuelto un hábito el vivir comodita y todo lo que es ajeno a ello simplemente no tiene cabida en mi ser.

Otro punto de este principio 3 es la investigación: ante cualquier situación, investigar qué es lo mejor para uno mismo y el entorno.

Siguiendo con el ejemplo de los zapatos, supongamos que no decidí comprar esos tacones exactamente pero sí necesito unos formalones por alguna razón. Pues bien, buscaré unos que sí vayan de acuerdo a mí. Primero buscaré si alguna persona de mi localidad fabrica zapatos. En caso de no haber nadie pues acudiré a una zapatería. Y ya si de plano nada, quizás pueda comprarlos por internet. Eso sí, con cada opción analizaré varios aspectos que tengan que ver con lo que estoy buscando: material, calidad, estilo, funcionalidad, durabilidad, etc.

Rechazo a lo innecesario, investigación y ser fiel a uno mismo. Me parece que este principio 3 es bastante lógico.

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No caer en tentaciones: Los seres humanos tendemos a coleccionar cosas innecesarias.



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