Por qué tengo a una señora que me ayuda con la limpieza

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Empecé a vivir sola a los 24 años, cuando me salí de casa de mis papás y me mudé a una nueva ciudad. No es lo mismo ayudar a mamá y papá que valerse por uno mismo. A todos nos pasa, tarde o temprano tenemos que conocer a la vida en su cruda realidad... (música triste de violines).

Y pasé 5 años haciéndome cargo de la limpieza de mi hogar yo sola.

Digo, yo sola cuando estuve sola, que fueron 3 años. Después viví con una amiga-roomie por 2 años y con ella me repartía la tarea. Pero cuando me tocaba a mí, lo hacía yo sola. Y cuando no me tocaba a mí hacer las áreas comunes, por lo menos sí tenía que hacer mi habitación y baño.

Era una verdadera molestia porque mi trabajo siempre ha sido de horario completo: todo el día, todos los días. Así que al principio, el único momento que podía dedicarme a la casa era en mi día de descanso (más música triste de violines), una vez a la semana.

No lo estoy escribiendo como si fuera la más grande víctima de la historia, sé que muchísimas personas pasan por lo mismo. Tal vez la mayoría. Así que todos estarán de acuerdo conmigo con que es horrible no poder tener un día de descanso pleno. Y es increíble cómo queda la casa si uno se da el lujo de decidir no hacer la limpieza un día y esperar a la semana siguiente. ¿Cómo puede juntarse tanto polvo y suciedad en una semana???

No recuerdo exactamente cuánto tiempo me la pasé así, hasta que decidí que los domingos eran para disfrutarse y me propuse a hacer la limpieza los jueves después del trabajo. Ya cuando terminaba estaba exhausta y casi de madrugada, y es que tampoco soy muy veloz.

Un día una amiga me dijo: "¿por qué no contratas a alguien que te haga la limpieza? Te lo mereces, me parece absurdo que la tengas que hacer tú si trabajas tanto". Es una amiga de más edad que yo, por lo tanto de mayor experiencia en la vida.

Sinceramente, nunca había considerado esa opción. Y aún cuando me dio la idea la descarté. Mi pretexto fue que mejor me ahorraba ese dinero y lo seguía haciendo yo.

El tiempo pasó...

De repente un día, doña Mary que es la señora que hace la limpieza en mi trabajo, entró a mi oficina y me dijo: "Srita. Mar. Se me presentó un problema económico muy grande. Por favor, si conoces a alguien que necesite ayuda de limpieza en su casa, recomiéndame. Yo no necesito que alguien me preste dinero. Lo que necesito es poder ganármelo con trabajo".

Me conmovió ese día y me vuelve a conmover ahora que lo escribo. Qué lección de doña Mary, qué mujer. Qué inteligente y bien organizada en sus finanzas, porque para muchos lo más fácil es pedir prestado sin analizar que sus entradas de dinero no serán suficientes para pagar después (lo que se puede convertir en una peligrosa bola de nieve).

No necesito que me presten dinero, necesito ganármelo, necesito que me den trabajo. Necesitaba que alguien le diera trabajo adicional al que ya tenía, pues como mencioné antes, ella ya tenía trabajo. Era compañera mía. Entonces ese trabajo adicional lo haría en las tardes-noches, o bien los domingos.

La oportunidad se me presentó así y venía de una persona que lo requería. Por supuesto le dije que viniera a mi casa.

Dejó impecable mi departamento.

Eso fue hace un año y medio. Recién empezábamos a vivir juntos Mr. B y yo. Doña Mary lleva un año y medio ayudándonos con la limpieza de la casa, viene una vez a la quincena y ella solita administra su trabajo para que todo esté siempre limpio: a veces limpia a profundidad la cocina y al resto del departamento le da sólo mantenimiento, o a veces le toca al baño la limpieza profunda, o a veces en donde centra su energía es en las ventanas y espejos, etc.

En las semanas que no le toca venir a Doña Mary, ya nosotros sólo le damos una ordenadita y una barridita para que no se acumule el polvo. No necesitamos hacer mucho más porque ella deja todo bastante bien.

No sólo me ayuda a mí. Varios compañeros la llevan a su casa, sabemos que podemos dejarla sola y confiar en ella.

Just for the record, no necesitó mucho tiempo para superar el gran problema económico que tenía. Ahora sus trabajos adicionales le dan un extra con el que puede vivir holgadamente y ahorrar.

Una historia que me pareció buen tema para el blog porque es parte del concepto comodito mood: vivir en un santuario limpio y acogedor, pero también vivir simple. Y para vivir simple a veces se requiere de ayuda.

Es una decisión personal acceder a tener apoyo para la limpieza del hogar. Hay a quienes les gusta hacer las tareas domésticas por uno mismo, por diferentes motivos y todos válidos. Sin embargo a las personas que sí les gustaría tener a alguien externo que les haga el quehacer pero tienen dudas y no se han atrevido, o simplemente nunca lo habían pensado, yo les sugeriría se den la oportunidad. A su vez estarían apoyando económicamente a alguien que lo necesita.

Tal y como sucede con doña Mary: es una ayuda recíproca y el agradecimiento es mutuo.

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Doña Mary posando para el blog.



Por qué prefiero comprar local

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Ya comenté en días pasados que elijo comprar productos de calidad, durables y beneficiosos. Pues bien, las compras locales ayudan bastante a cumplir ese propósito por lo que ante cualquier necesidad investigo si algún vendedor local tiene lo que busco y esa es siempre mi primera opción.

Comprar a vendedores locales ayuda a fortalecer las economías de las comunidades. Y es que al comprar en grandes cadenas no sólo pagas por el producto en sí, sino también por otras cuestiones que provocan un aumento en el precio del producto final: los costos de transporte, el costo del empaque (cuyo única finalidad es convertirse en basura), la renta del establecimiento y los servicios que ocupa (luz, aire acondicionado, mantenimiento, etc.), publicidad, mermas... y después de un largo etcétera, viene la utilidad de dicho negocio porque la casa nunca pierde.

En cambio un pequeño comerciante que produce personalmente su mercancía, no requiere de toda esa infraestructura y muchas veces sus propios insumos también los adquiere de manera local. El resultado es que cada compra que realizamos localmente retribuye a la economía de la comunidad 3 veces más dinero que las compras realizadas en grandes cadenas.

Por otro lado, los vendedores locales realizan una venta personalizada tratando directamente con sus clientes. Están interesados en saber qué necesitamos realmente y se esforzarán por dárnoslo pues de ello depende su éxito, no solamente porque lograrán que les compremos otra vez sino también porque su publicidad es la boca en boca. Así que harán lo posible para que sus clientes estemos satisfechos.

Ése es un principio básico de mercadotecnia pero aceptemos que las grandes empresas aunque lo saben, lo aplican de dientes pa’ fuera. Y es que entendemos que no es posible recibir un trato personal por parte de Ricardo Martín Bringas (es sólo un ejemplo) quien seguramente es muy amable y se esforzaría al máximo para tenernos contentos a todos sus clientes. Pero no puede él solo porque las cadenas son tan grandes y requieren para su operación a tanta gente que las funciones son delegadas una y otra, y otra, y otra vez. Los salarios son bajísimos, la capacitación al empleado es deficiente, la busca de utilidad y reducción de costos es constante, los productos son estandarizados, la merma es elevada y la cantidad de personal desmotivado es alta. Así quién nos va a atender bien.

Los productos locales son de mejor calidad, más amigables con el medio ambiente, en algunas ocasiones te lo pueden llevar a domicilio, y te puedes poner de acuerdo con el vendedor para recibirlo en las condiciones que requieras. Hablando de este último punto, personalmente yo prefiero decirles que no me dejen empaques, envases desechables o bolsas de plástico; les doy mis propios contenedores reusables y/o bolsas de lona. Gano yo, gana el vendedor, gana el medio ambiente, gana la economía y al final vuelvo a ganar yo cuando me evito la flojera de sacar la bolsa de basura (tarea que a nadie le gusta y reto a que alguien me afirme lo contrario).

Hasta acá concluyo que las ventajas de las compras locales son enormes. Pero si sus objetivos son pagar precios justos y crecer la economía, pierde sentido con el regateo.

Nosotros mismos con esa horrible costumbre hemos provocado que los vendedores inflen sus precios sabiendo de antemano que tendrán que bajaros. Pero si en Liverpool venden una sala de $100 mil pesos, no preguntamos ¿gerente, cuánto es lo menos?; Si vamos a Walmart a comprar un jabón para manos no decimos ¿a cuánto me lo deja?; En Zara no le decimos a la vendedora que le damos $50 por una blusa que tiene etiqueta de $300. Entonces no entra en mi entendimiento por qué les regateamos al carpintero, a la señora que hace jabones artesanales o a la modista.

Respetémonos todos en nuestro trabajo, tiempo y conocimientos. Si un vendedor local nos ofrece su producto o servicio, paguemos justamente. Si no podemos pagarlo, aceptemos esa realidad, retirémonos con dignidad y busquemos algo que sí se acomode a nuestro presupuesto. Si nosotros somos quien ofrece, no aceptemos un pago injusto.

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Un nuevo personaje en el blog: Don Rubén. Me cae muy bien.



Las redes sociales, ¿necesarias?

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En los Principios básicos menciono que valorar como necesarias o innecesarias las cosas, no es un tema aplicable únicamente a lo material. Pues bien, una de las cosas no-materiales que debí dejar de lado son las redes sociales.

Fue difícil apartarme de ellas ya que han sido parte importante de mí desde hace muchísimo tiempo.

Tengo 30 años y siempre me ha gustado el internet. Resultado = siempre he sido una chica de redes sociales. Antes no se les llamaba así, pero han estado presentes en gran parte de mi vida:

Cuando tenía unos 12-13 años me fascinaban los chats. Conocer gente nueva, hacer amigos, platicar con desconocidos durante horas, hablar de mi vida, lo que hacía, lo que me pasaba en el día a día... Estaba de moda el ICQ aunque yo nunca lo usé. De hecho me encantaba el chat de los burundis o también chateaba en las salas de juegos de yahoo cuando quería “practicar mi inglés” (según yo).

Después de eso llegó el messenger de hotmail, con la genial novedad de una página en la que podías compartir tu estado y fotografías. Podías personalizarla con colores al gusto y poner una foto de perfil. De ahí no pasó mucho cuando se puso de moda el hi5 que tenía la ventaja de poder personalizase absolutamente todo con código html. Me encantaba usar gifs con efecto de diamantina.

Al mismo tiempo del hi5 hubo un momento que también utilicé otra plataforma: el yahoo 360. Duró poco y cerraron pero lo menciono en esta reseña porque me gustó bastante. Estaba muy bonito el concepto que combinaba blog, poder compartir estados y fotografías, agregar amigos, escribir y recibir mensajes visibles en la página, y elegir como imagen de perfil ya fuera una fotografía o un avatar personalizable.

Luego el hi5 fue decayendo poco a poco hasta perder totalmente su chiste y en ese momento conocí facebook.

Facebook es la red social más exitosa a nivel mundial y ha durado demasiados años. Adictiva tanto como las otras que mencioné antes (cada una a su tiempo), pero ésta tuvo la ventaja de existir al mismo tiempo que los smartphones.

¿Por qué lo dejé?

Facebook trabaja para crearte la necesidad de estar conectado todo el tiempo, y además se renueva constantemente para nunca pasar de moda. También trabaja para que otras redes sociales no crezcan o compra aquellas que empiezan a tener una aceptación alarmante. De manera que es un monopolio mundial y el sistema ha sabido utilizarlo a su favor.

Tal vez en un inicio las intenciones del creador eran nobles (o tal vez no, no lo sé. Pero actualmente es el número 5 en la lista de las personas más ricas del planeta y eso no es casualidad), sin embargo conforme fue creciendo pasó de ser una diversión para convertirse en una herramienta de manipulación en la que la gente acepta voluntariamente a ser manejada al antojo de los titireteros. Pareciera conspiranoico pero es muy fácil notar cómo sucede, por ejemplo con las noticias: se  filtran noticias falsas o distractoras y se hacen virales. Por el contrario, noticias reales e importantes son desacreditadas con comentarios negativos y agresivos. Basta que unos cuantos perfiles empiecen a circular una idea para sembrarla en la mente de la gente y que entonces la gente misma responda con un comportamiento ya programado.

Ya ni hablar de la publicidad invasiva, en facebook todo es compra esto compra esto compra esto compra esto compraaaaa!

Para que facebook elija qué publicaciones mostrar en nuestro feed, ellos trabajan esto no sólo mediante el uso de nuestros datos de facebook, sino también basándose en nuestra actividad en línea en general. Por lo que es MUY probable que le atinen a poner un anuncio que nos llame la atención y, con un solo clic, compremos algo realmente innecesario y al mismo tiempo hagamos un poquito más millonario a Zuckerberg.

(No tengo nada en contra de los millonarios, pero creo en la ética y la moral. Facebook no lo es)

Por supuesto que durante mucho tiempo fui adicta al facebook, como millones de personas (qué vergüenza aceptarlo, y cuánto arrepentimiento). Al principio me divertía pasar horas ahí ya fuera jugando, publicando o visitando grupos. Pero en algún momento... no sé si siempre fue así y no me había dado cuenta, o quizás antes no era así y de repente todo cambió. Pero noté a la gente demasiado agresiva, negativa, humillante. Da igual el tema que se trate, cualquier persona que se atreva a emitir una opinión es víctima potencial de la desconsideración. Es inútil que alguien intente explicar su punto de vista, da lo mismo tenga o no razón, el resultado es el mismo.

Es impresionante cómo en los últimos años los sentimientos que más se muestran en facebook son el odio, la intolerancia, la falta de respeto, la burla, el negativismo, la agresión, la crítica destructiva... ante cualquier opinión del tipo que sea, siempre bajo bandera de la libertad de expresión.

Por otro lado, es un negocio multimillonario con empleados que trabajan gratis. Empleados, me refiero a todos los usuarios de esa red que somos bombardeados con publicidad sin parar, misma publicidad que compartimos para hacerla más grande aún. Cada like, cada compartido, cada comentario que hacemos, es divulgar gratuita y voluntariamente un anuncio que mayormente eso es, aunque no lo parezca.

Me parece abusivo y por eso decidí que de mí no iban a seguir abusando.

Más allá de todo lo anterior, estar con el celular en la mano todo el tiempo riéndose como idiota,  lo veo fríamente: es pura pérdida de tiempo.

Cuando analicé las cosas de mi vida para decidir con cuáles me quedaría y cuáles eliminaría, me di cuenta de cuánto tiempo perdí en facebook. ¡Cuánto tiempo perdí que pude ocupar en algo más productivo, divertido e interesante! Es deprimente darse cuenta de esa realidad porque el tiempo jamás puede recuperarse.

Así que simplemente dejé de usarlo.

Cabe aclarar algo muy, muy, muy importante: dejé de usarlo, mas no cerré mi cuenta. Esto por tres razones:

1) Siempre es necesario pensar en otras personas además de uno mismo, al tomar una decisión que podría afectar a alguien. En mi caso, toda mi familia vive lejos de mí y ellos siguen prefiriendo fb como uno de sus medios de contacto principales, por lo que muchas veces recibo mensajes privados de ellos a través de fb-messenger;

2) Mi lista de deseos la tengo publicada ahí como un álbum fotográfico, la actualizo y la mantengo. Pensé en pasarla a Pinterest, pero absolutamente nadie se enteraría de ella, por lo cual perdería todo sentido;

3) Mr. B y yo creamos hace tiempo un grupo secreto, en el que tenemos recetas de cocina de platillos que nos gustan o se nos antojaría probar. Constantemente lo consulto cuando voy a cocinar, es como mi libro de cocina.

Por esos tres puntos es que mi cuenta sigue activa, y sí, entro a facebook cuando requiero realizar alguna de esas tres acciones. Mi cuenta está configurada de tal manera que no me aparece ninguna publicación de nadie en mi feed, así evito distractores para que cuando abra la aplicación, sea única y exclusivamente para leer un mensaje de messenger, actualizar mi lista de deseos, o ver una receta.

¿Y? No sólo no lo he extrañado, sino que además me siento más libre, tranquila y positiva. Y es que es increíble el efecto negativo de facebook en la forma de ser de la gente y debe tomarse en cuenta.

(Suspiro de momento incómodo antes de proceder a decir lo que sigue):

Al decidir crear este blog tuve que crear una cuenta en facebook para darlo a conocer. Es una manera muy eficiente. Pues claro, lo acepto y de hecho lo acabo de decir: publicidad. A través de facebook le daré publicidad a mi blog. Cada que alguien comparta a través de facebook un post mío, o le dé like, o comente, o me siga, me estará dando publicidad gratis.

Oops. ¿Hablé de más? Después de todo lo que despotriqué hoy contra facebook, supongo que ni ganas le quedarán a nadie de compartir nada mío. Pero si lo piensan bien, a diferencia de los demás yo sí estoy siendo sincera. Y bueno, la intención de mi blog es todo lo contrario a crear negativismos. No sé si llegaré a tener pocos o muchos lectores, pero sean los que sean espero poder ayudarles de alguna manera.

Por otro lado, también por medio de ese usuario de fb podrán mandarme mensajes por inbox los cuales por supuesto leeré y contestaré con mucho gusto (una vez a la semana).

Claro, a todo comentario o mensaje que reciba por facebook le daré la importancia que tenga realmente. Palabras negativas que no merezcan mi atención serán ignoradas sin duda.

Pasado el momento incómodo y para finalizar: ya dije antes que nací en esta era de redes sociales y siempre han sido parte de mi vida. El que haya renunciado a facebook no quiere decir que me desconecté al 100% de las redes sociales, digamos que sólo al 99%. Y si bien ya no es con el face, investigué y encontré alternativas mucho mejores en las que no pierdo el tiempo, porque las uso poco y provechosamente. Hablaré de ellas en un futuro próximo.

Gracias por leerme.

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Yo decidí VIVIR y dejar el facebook. ¿Tú lo harías?



Paso 3. Aprendizaje constante y lealtad

Los 3 pasos


El tercer paso se refiere a darle continuidad a lo que iniciamos.

Para ello considero muy importante tener bien definidos los motivos personales por los cuales se elige esta forma de vivir. Los motivos varían de persona a persona y pueden ser muchos, por ejemplo: mejorar la salud, tener unas finanzas más sanas, reducir el impacto ambiental, etc.

La lealtad es para con uno mismo. Conociendo nuestros objetivos y porqués, es lógico emprender las acciones que nos ayuden a lograrlos. Asimismo, será difícil realizar una acción errónea a propósito, porque tendremos plena consciencia de que podría dañarnos.

Con un propósito claro, lo más natural es vivir de acuerdo a él y a mis valores.

Mis motivos son varios: quiero ser libre, en la medida de lo posible, de las imposiciones del sistema que no me otorgan beneficio alguno; me gusta tener un hogar acogedor, limpio y ordenado; pretendo hacer todo lo que está en mis manos para contribuir con la ecología; deseo una economía estable y que mi dinero sea productivo; me parece absurdo complicarse la vida de manera voluntaria sólo porque los demás digan que debe ser así.

Para lograrlo, tener una cultura de investigación y de aprendizaje es fundamental.

Estamos viviendo una era marcada por el consumismo, las empresas hacen todo lo posible por vender, y muchas de ellas tienen métodos poco honestos y éticos para lograrlo.

A cada paso nos bombardean con publicidad, haciéndonos creer que comprando sus productos y servicios obtendremos la felicidad. Como consecuencia de esas falsas promesas, los seres humanos tendemos a coleccionar, a acumular.

Nutrirnos de información verdadera nos ayuda a evitar ser controlados de esa manera.

Todos los seres humanos tenemos "intenciones", pero estas no son suficientes. Para lograr nuestros objetivos necesitamos que nuestras acciones sean las correctas.

No basta con pensar, por ejemplo: "a partir de hoy seré una persona que cuida el medio ambiente". Y de repente nos aparece un cartel que anuncia unos "zapatos ecológicos", entonces ¿debemos asumir que necesitamos esos zapatos?

Tenemos que ir más allá: "A ver. dice que son ecológicos, pero ¿por qué lo son? ¿de qué material están hechos? ¿cómo fueron fabricados? ¿qué sucede con ellos al final de su vida útil? ¿necesito tener un par de zapatos nuevos el día de hoy?"

Este ejemplo de los zapatos, por cierto, es un caso real. Una empresa que anuncia sus zapatos como "ecológicos", se justifica argumentando que están fabricados con pet reciclado. Pero investigando más allá, resulta que el resto de sus materiales son: tela sintética, hilo de poliéster, pegamento tóxico.

Habrá veces que para salir de una duda será suficiente sólo un poco de indagación en google para resolver una duda. Otras veces la exploración deberá ser más profunda.

Si tenemos frente a nosotros una situación que no vaya de acuerdo a nuestros objetivos y valores, corresponde rechazarla.

Nutrirnos de cultura, leer, averiguar, conocer gente sabia en sus materias, aprender, alimentarnos de información útil, son hábitos que nos ayudan a madurar nuestra conciencia. Y con ello, aprendemos a tomar decisiones acertadas.

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Consumismo: ideas falsas de felicidad. Como consecuencia, tendemos a acumular.



Paso 2. Lo útil que sea de calidad

Los 3 pasos


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Después de darles su beso de despedida a las cosas que no necesitaba, tocó darles una revisada a las cosas que se quedaron conmigo.

Esas cosas que sí necesito para mi vida, tienen que ser de calidad. Lo cual para mí significa 1) durable y 2) beneficioso (o no-perjudicial) tanto para mí como para mi entorno.

Actualmente es verdad que la durabilidad de las cosas ya no es la misma de antes, y esto tiene una explicación meramente económica: gran parte de los productos que compramos están siendo diseñados para dejar de funcionar en un tiempo calculado y que así estemos obligados a comprarlos otra vez. Es una práctica en la que estamos atrapados para beneficio de unos pocos, que reduce de forma deliberada la vida de los productos para incrementar su consumo. Se llama "obsolescencia programada".

Dos terribles consecuencias se desprenden de este consumismo: daña nuestras finanzas y, dado que es necesario estar desechando constantemente productos que dejan de funcionar, daña al medio ambiente.

Haciendo un recuento: en el paso 1 hablé del maquiavélico sistema que nos ha creado necesidades falsas sobre cosas que "debemos" tener. Ahora en el paso 2, el mismo sistema nos obliga a consumir compulsivamente lo mismo, una y otra vez.

Para luchar contra eso, elijo vivir sólo con lo que de verdad necesito ~ principio 1 ~, y eso que de verdad necesito debe ser de calidad (durable y beneficioso para mí y mi entorno) ~ principio 2 ~.

La investigación y la búsqueda sin fin del aprendizaje son los mejores aliados en este viaje hacia una vida sustentable. Al considerar un producto, me esfuerzo por que sea de calidad. Afortunadamente en esta era contamos con el internet que, usado adecuadamente, se convierte en una herramienta de mucha ayuda ante prácticamente cualquier duda.

Los aspectos que examino de los productos son:

  • Los materiales o ingredientes que lo componen.- busco que no sea tóxico para el medio ambiente y que pueda usarlo y reusarlo por años, incluso toda la vida*. 
  • Los materiales que componen a su empaque.- papel reciclado o cartón son empaques ecológicos, ya que se pueden reusar, reciclar y/o compostar. También hay productos que se pueden conseguir sin empaque.
  • Lo que sucederá con él cuando llegue al fin de su vida útil.- busco que sea compostable y/o reciclable (y que su proceso de reciclaje sea amigable con el medio ambiente).

* Nota: el concepto de durabilidad no aplica para los productos agotables, tales como comida o básicos de higiene.

En investigación he descubierto las propiedades de algunos materiales que se han vuelto mis favoritos:
  • El acero inoxidable.- Su precio es más elevado que otros pero es una inversión, ya que puede durar años o toda la vida. No contamina, además se puede reciclar indefinidamente y al 100%.
  • El vidrio.- También puede durar años si es manejado adecuadamente. No contamina y se puede reciclar indefinidamente y al 100%.
  • La silicona.- Flexible, durable y resistente a altas temperaturas. No es nociva para el medio ambiente y es biodegradable.
  • Otros materiales naturales.- Me gusta el bambú, la tela de algodón, el barro o, a veces, algunos metales como aluminio y hierro.
El plástico es lo que procuro evitar a toda costa. Un material de bajísima calidad, rompible y por lo tanto desechable. Tóxico y contaminante. No es reciclable indefinidamente ni al 100% y no se degrada nunca. Es barato, por eso su uso es desmesurado, en la actualidad lo podemos encontrar en prácticamente todo.

Cabe mencionar que la elaboración de productos caseros o, como está de moda decirle, "diy", es una opción perfecta para muchísimas cosas. La mayoría de las veces son más saludables, representan un ahorro económico y tienen la ventaja de poder hacerse al gusto.

He descubierto que para la gran, gran mayoría de las cosas, existe por lo menos una alternativa de calidad. Sé que a veces no será fácil, sobre todo en México donde la cultura del consumismo es tan fuerte y la del cuidado al medio ambiente tan pobre. Pero ¿sabes? a mí personalmente me ha resultado súper divertido buscar, investigar, aprender y elegir siempre lo mejor para mí y mi entorno. ¡Fuck you system!




Paso 1. Liberarse de lo inútil (decluttering)

Los 3 pasos


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Cuando tomé la decisión de vivir sustentablemente, lo primero que me dio fue una fiebre de minimalismo.

Me sentía muy abrumada por las cosas que tenía, miraba alrededor y pensaba que todo me estaba quitando espacio para moverme libremente, para que el aire circulara, para respirar.

No sabía siquiera que existía el término "minimalista", ni que se refería a una forma de vida que consistía en tener sólo lo básico. ¡Qué iba yo a saber que habían personas regadas por el mundo, que alguna vez se sintieron como yo!

No. No sabía por qué ni cómo. Pero de alguna manera, mi mente, mi cuerpo, supieron y entendieron esta realidad:

Todo lo que no es necesario tener en mi vida, llena un espacio que podría ser ocupado por algo útil. O, simplemente podría ser un espacio libre.

El principio/paso 1 fue particularmente complicado porque analicé cada cosa que tenía y decidí si seguiría siendo parte de mi vida o no. Es difícil porque el sistema nos ha hecho creer que necesitamos muchas cosas que en realidad no necesitamos, e identificarlas y aceptar que ya no las tendremos, no es tan sencillo.

Aprender a diferenciar lo vano de lo importante puede llegar a ser incluso doloroso al principio, y es un proceso individual. Puse demasiada atención al decidir si algo merecía ser valorado como útil: ¿Realmente necesito este vestido que nunca he usado, que ni siquiera es mi estilo y que ya ni me queda? ¿Es en serio, realmente lo necesito? ¿De veras, de veras que no puedo vivir sin él?

El anterior es un ejemplo estúpido, tal y como fueron estúpidas un sinfín de cosas que encontré durante mi análisis de lo inútil. Tenía cosas que había acumulado durante años y que no eran indispensables para vivir.

También se me dio el caso de tener varias cosas innecesarias que no había adquirido yo directamente, sino habían sido regalos y el sentimentalismo me había obligado a retenerlos. Al final me liberé de ellos convenciéndome de que las personas que me los dieron me aman y quisieron hacerme obsequios con la mejor de sus intenciones. Pero comprendí que si esas personas me aman, entonces estarían de acuerdo con mi decisión de ya no tenerlos, si eso era lo mejor para mí.

(Actualización del 7-dic-16: para evitar esta situación en el futuro, sutilmente hablé con mis familiares y amigos más cercanos acerca de los regalos incómodos).

Esa es la esencia del primer paso: analizar y decidir, todo, para hacer una limpieza total.

Cuando digo limpieza “total”, literalmente a eso me refiero: integral, profunda, completa. En todos los aspectos: objetos, sentimientos, personas negativas, actitudes...

Este primer paso es renovador.

Liberar espacio es siempre reparador. No es casualidad, al hacerlo se deja circular la energía.

Las cosas estancadas son como si se tuviera un vaso lleno de agua ahí nada más. Sin beber el agua, sin mover el vaso, sin lavarlo. Nada más ahí.

Es probable que el agua se contamine de polvo, se ensucie y hasta le caiga un insecto. Puede ser que sin querer el viento lo tire y se caiga el agua sobre cosas que no debían mojarse.

No estaría disponible para ser usado por alguien sediento. Un vaso ya lleno no tiene cabida para más agua: se derramaría. Es necesario vaciarlo para volver a llenarlo. Vaciarlo, lavarlo, llenarlo de agua limpia, beberlo y así vaciarlo, y continuar el ciclo.

Me gusta esa metáfora. Así es todo. Tanto las cosas materiales como las de otro tipo.

Hay veces que uno se pregunta ¿por qué no puedo tener eso que quiero? ¡Me gustaría tal cosa en mi vida pero por alguna razón no lo logro a pesar de todos mis esfuerzos! Quizás necesitemos liberar espacio para dar cabida a lo nuevo. Así actúa la energía de el universo.

(Espacio de 10 segundos para digerir esa filosofada)

Bien.

Entonces en este primer paso debí hacer una revisión de todo, todo lo que tenía. Analizarlo con detenimiento para determinar si era algo que necesitaba verdaderamente, y separé lo que sí de lo que no.

¿Qué hice con lo útil? Eso lo explico en el principio/paso 2.

Con lo inútil no hubo más: me deshice de ello. Las cosas materiales se pueden liberar ya sea regalándolas o vendiéndolas, cualquiera de las dos opciones es maravillosa. Con lo primero se ayuda a alguien; con lo segundo se recupera dinero.

Será difícil para alguien que nunca lo ha hecho, es impresionante el apego del ser humano a las cosas. De hecho hay quienes no pueden hacerlo.

Es un proceso individual. A nadie se necesita convencer para que se deshaga de las cosas que no necesita. Si a ti que estás leyendo ésto, te hace sentido, tal vez tú mismo lo decidas. Yo estoy compartiendo mi experiencia.

Lo descompuesto se puede mandar a reparar o en todo caso regalar/vender las partes por separado.

Hay cosas que de plano no pueden ser usadas por nadie más. Lo mejor es identificar de qué material están hechos estos objetos y si es posible enviarlos a reciclar.

No tirar a la basura materiales tóxicos, por ejemplo pilas usadas. Hay centros a donde se pueden llevar para ser tratadas adecuadamente.

Por último, desechar lo que no haya sido clasificado en alguno de los puntos anteriores. Serán muy pocas cosas, la mayor parte se habrá podido regalar, vender o llevar a un centro para reciclar.

Es posible que la realización de este primer paso dure varios días, pero se realiza sólo una vez de manera tan profunda. En un futuro a largo plazo podría requerirse llevarlo a cabo de nuevo, si es que ha habido un cambio de necesidades.

El seguimiento a este gran trabajo continúa con el paso 2 y el paso 3.

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Liberarse de lo inútil. Una buena opción fue vender las cosas que no necesito.



Hola

Soy Mar. En constante búsqueda y aprendizaje, y en general me considero ignorante.

Vivo en Playa del Carmen, México.

Desde hace aproximadamente un año, mi novio y yo decidimos emprender un viaje hacia una vida más simple, rentable, práctica, saludable, ecológica, libre, racional y sustentable.

Dando pasitos chiquititos como bebé aprendiendo a caminar, poco a poco realizo pequeños cambios en mi vida que, juntos, forman un resultado significativo en mi vida y en mi entorno. Creé este blog para platicar acerca de esos cambios, logros, caídas, y descubrimientos.

¿Cómo me clasifico? No quiero encasillarme. Por el contrario, me gusta investigar y aprender de distintas filosofías y formas de vida, y tomar de cada una lo que sea afín a mí. Pero para comprender mejor la dirección de mi blog, te diré que podría encajar dentro de las categorías: minimalista, zero-waster, anticonsumista, no-plástico, animalover, conspiranoica, chaira.