La utilidad de una wish list

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¡Queridos lectores! Es un placer tenerlos aquí.

Algunos de ustedes se han puesto en contacto conmigo después de leer mi post Avisar a amigos y familiares. Me han comentado que a ustedes también les han regalado cosas que no les son útiles o que incluso no les gustan, pero les parece cruel deshacerse de éstas y no hayan qué a hacer al respecto, o mejor dicho, cómo. ¿Cómo decirles a nuestros amigos y familiares, de una manera sutil, que adoptamos un estilo de vida un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar, y que no todo lo que nos dan tiene cabida en ese concepto?

Recibir un regalo incómodo es algo que a todo mundo nos ha pasado, definitivamente.

Creo que no es algo fuera de lo común recibir un obsequio y reaccionar con una sonrisa nerviosa: ay gracias, no te hubieras molestado... jeje.

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Esteee, esteee... mil gracias, ¿cómo supiste?

Para algunas personas no representa ningún problema, pero para quienes sí y me pidieron un consejo, tengo uno infinitamente útil: crear una wish list.

Una wish list, o lista de deseos (a mucha gente no le gusta usar palabras en inglés dentro del idioma español. A mí sí me gusta 😄 ya lo habrán notado) es una lista donde se enumeran las cosas o servicios que alguien desea.

Se hace llegar a las personas cercanas al beneficiario, con el objetivo de comunicarles que lo descrito en esa lista son las mejores sugerencias en caso de pretender hacer un regalo.

La wish list puede ser una ventaja incluso para quien da, porque evita el suplicio de pensar qué regalar y asegura que el obsequio será apreciado absolutamente.

Ahora, me permito explicar cómo es una wish list à la comodita mood.

Para mí, un regalo útil pertenece forzosamente a una de las siguientes 5 categorías:

  • Querer
  • Necesitar
  • Vestir
  • Leer
  • Comer

Ya está. Nada más. Fin.

No hay categoría “decorar”, “almacenar”, “guardar en un cajón”, “bonito pero inútil”, ni nada así.

Cuando obsequio algo a cualquier persona, me gusta que lo aprecien verdaderamente, que no les sea un estorbo. Y agradezco enormemente cuando lo mismo va para mí. Un regalo que puede pertenecer a una o más de esas 5 categorías, no tiene falla.

Y es justamente en base a esas 5 categorías como tengo organizada mi propia wish list.

La tengo publicada en mi cuenta personal de facebook como un álbum de fotos.

Sí, ya platiqué en otra ocasión que dejé de usar facebook. Sin embargo no cerré mi cuenta y algo que tengo y mantengo ahí es precisamente mi wish list, ya que es en esa red social donde tengo agregadas a todas las personas importantes de mi vida y quienes son las únicas que podrían estar interesadas en hacerme un obsequio algún día.

Cuando decidí dejar de usar facebook, pensé en pinterest para compartir mi wish list, ¡pero nadie de mis seres queridos usa pinterest! No tiene caso (aunque sí tengo ahí una lista especial con las cosas que me gustaría regalarle a Mr. B).

Pues bien, cuando agrego un nuevo elemento a mi lista, subo una imagen que lo describa visualmente y escribo una descripción breve del mismo, así como todos los detalles necesarios para hacerles a mis seres queridos más fácil la tarea de encontrarlo.

Por ejemplo: me encantan los rompecabezas, que pertenecen a la categoría “Querer”. Tengo subida la fotografía de un rompecabezas, y en descripción lo siguiente:

Mínimo de 1000 piezas.
Si son de segunda mano, asegurarse de que estén completos y las piezas en perfectas condiciones. En cuanto a la caja, es irrelevante si ésta tiene imperfecciones.
Me gustan mucho los paisajes, sobre todo si tienen algunas flores.
Algunos rompecabezas que he visto y me gustan:
http://bit.ly/2kgTxDq
http://bit.ly/2jd6Pit
http://bit.ly/2jlR9HC
http://bit.ly/2kfDaDd
http://bit.ly/2j1zVOA
http://bit.ly/2iRlnGb

Si es algo que se puede comprar en línea, agrego el link que direccione exactamente a la página donde se puede comprar el artículo.

Agrego datos como pueden ser: color deseado, talla, marca, sabor, etc. Soy sumamente específica, para facilitarles la vida a mis seres queridos, y también para beneficio mío.

En mi wish list añado todos los artículos que deseo, sin restricción de precio. Por ejemplo, en la categoría “Necesitar” está mi secadora de ropa que tiene un costo de más de $7,000 pesos. Sé que son muuuuuuuy contadas las personas que desembolsarían una cantidad así para hacerme brincar de felicidad, pero sí podría ser que un grupo de unos 10 familiares y amigos se pongan de acuerdo para reunir entre todos esa cantidad de dinero, $700 pesos por persona quizás, y en una fecha especial me den la sorpresa. Puede ser... (guiño, guiño).

También tengo otras sugerencias de regalos más económicos. Por ejemplo mermelada, en la sección “Comer”. Me fascinan las mermeladas artesanales o gourmet, siempre será un dulce regalo que agradeceré sinceramente, y tiene un costo de $50 pesos por muy cara, o $100 máximo y ya es demasiado espléndida.

Una buena wish list sirve no sólo para saber qué desea una persona específica, sino también para inspirarse y pensar qué regalar a alguien más. Es cierto que todos somos distintos, con gustos y necesidades diferentes, pero una buena lista puede servir de inspiración, no hay duda.

También sirve como check list para uno mismo, para recordar lo que deseamos (a veces se olvida) y tenerlo bien presente. Si nadie nos regala nada, ya lo obtendremos por nuestra propia cuenta.

Por último pero no menos importante, una wish list no es sólo para informarles a nuestros seres queridos lo que deseamos o para recordárnoslo a nosotros mismos: es también para pedírselo al Universo. Cuando plasmamos nuestros deseos en papel (o de manera digital, en esta era por supuesto que también es válido), se lo estamos solicitando también a Él. Y de verdad que funciona. Lo que sea que deseemos llegará más temprano que tarde si especificamos todos los detalles. Por eso sugiero que la acción de crear una wish list se haga de manera consciente y segura.

Te agradezco por leerme, y me despido con una pregunta curiosa: ¿qué añadiste a tu wish list? Me gustaría enterarme en los comentarios de este post.

¡Hasta pronto!



Inspirar con acciones, sin decir palabra

Los humanos somos seres individuales.

Cada uno de nosotros tenemos gustos particulares, experiencias únicas, aprendizajes diferentes, opiniones personales. Todo lo que vivimos desde que nacemos, combinado a nuestra personalidad propia, capacidades y discapacidades, influye en las decisiones que tomamos, en nuestros deseos, aspiraciones y posibilidades.

Los humanos somos seres pasionales.

Cuando nuestros deseos y aspiraciones son tan importantes que los volvemos una meta, realmente nos esforzamos por lograrla, hasta conseguirlo.

Pero, ¿qué sucede cuando nuestro mayor deseo es salvar al mundo, y convertimos ese proyecto en nuestra pasión?

Es una meta tan inmensa, que no la puede lograr una sola persona, ni siquiera un grupo grande de personas. Se necesitan más, se necesita a la mayoría, se necesitan a todos para conseguirlo. Y es entonces cuando los protectores del medio ambiente* cometemos el error de querer imponer nuestros ideales a todo aquel que se cruce en nuestro camino.

Es gracioso. Cuando llegué a esa parte de "protectores del medio ambiente", me detuve varios minutos pensando en cómo nombrarnos. Es que incluso dentro de la comunidad de personas que deseamos un mundo mejor, existen tantas ramificaciones, precisamente porque cada ser humano es individual, con formas de pensar únicas. Y cada uno de nosotros pensamos que estamos en lo correcto.

Pero no podemos, por el hecho de pensar que estamos en lo correcto, en automático asumir que el resto está equivocado.

Porque si lo asumimos, adoptaremos un estilo de vida que creemos es el acertado, y que además nos hace tan felices, y querremos que todos los demás, equivocados, se conviertan en lo que somos, piensen y actúen como nosotros, sean igual de felices y conozcan la única verdadera forma de vivir respetuosa con el medio ambiente.

Eso es pretender que no exista la individualidad, y no sólo es irrespetuoso de la naturaleza, sino además es imposible.

Desde que inicié este estilo de vida, respetuoso del medio ambiente, he conocido a mucha gente que desea lo mismo. Y en pláticas a veces surgen algunas preguntas y comentarios: ¿cómo le haces para combatir con todos aquellos que no piensan igual? ¿tienes algún consejo para lograr que mi amiga deje de comprar botellas de plástico? ¡No soporto que mi suegra cuando me invita a cenar, sirva la comida en platos desechables. Y se lo dije pero continúa haciéndolo! ¡Le platiqué a mi cuñada sobre la copa menstrual pero me dijo que no le interesa!

Bueno, para empezar yo no "combato" con nadie. Ni intento convencer a nadie de nada. Hago lo mío, lo que me parece correcto a mí, lo que me hace sentir magnífica. Si alguien se muestra interesado, le explico por qué lo hago, si con eso muestra aún más interés y pide un consejo, lo doy.

Hago lo mío aún cuando nadie me está viendo, y si existe la posibilidad de que alguien me mira, no hago escándalo. Simplemente le pido al mesero que no me deje popote, pero no lo grito para que me escuchen todos. Y si el de la mesa de al lado acepta el popote, no me volteo y le digo "hey, tú! ¿qué acaso no has visto las imágenes de las tortugas?"

Creo que ese tipo de actitud provoca completamente el efecto contrario de lo que buscamos. Porque los seres humanos somos, además, rebeldes. No nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer.

No podemos forzar a nadie para que sea algo que no quiere ser, y una actitud de presión lo único que provoca es una brecha aún más grande, una brecha entre el interés de una persona hacia el cuidado del medio ambiente, y su posición actual.

Hacer lo nuestro, elegantemente, sin molestar a los demás, provoca más reacciones positivas que si lo hacemos de forma molesta o fastidiosa.

Pienso que existen mejores maneras de convencer, que siendo un incómodo evangelista.

Ver a alguien haciendo algo poco común, por ejemplo, recoger un aro de six-pack de la calle y llevarlo consigo, normalmente genera curiosidad. En mi experiencia, por lo menos 1 de cada 5 preguntará –¿qué haces?– Y entonces es el momento de explicar, así muy casualmente: –Ah, ¿yo? Pues nada, sólo recojo este aro de six-pack para enjuagarlo en mi casa, recortarlo y llevarlo a reciclar–, –¡oh vaya! eso es una buena acción de tu parte–, –¿esto? simplemente hago lo que todo mundo haría, no puedo dejarlo ahí–. Ja. Score.

Y de esas 5 personas, las 4 que no preguntaron, sí vieron. Y saben perfectamente lo que hiciste. Y saben que ellos pasaron por ahí mismo, vieron el aro de six-pack tirado y no lo recogieron, pero también vieron a una persona que sí lo hizo. Si haber presenciado esa acción no los inspira a hacerlo ellos la próxima vez, entonces no lo harían ni aunque tú intentaras evangelizarlos y convertirlos a tu religión del recicle.

Siguiendo con el ejemplo de los aros de six-pack, eso de recogerlos yo lo hago como un hábito que no me hace sentir nada. O sea, no es algo que me haga sentir la superheroína a quien todos deberían admirar, pero tampoco siento que soy un pequeño polvo de arena en la inmensidad del desierto y que mi acción no contribuye en lo absoluto. Ni una cosa ni otra, simplemente no siento nada.

Tampoco me enfurezco ni maldigo a la aberrante abominación que tiró eso al piso. Y no porque no piense que es una aberrante abominación, sino porque si me enfureciera cada vez que recojo un aro de six-pack del piso, mi vida sería muy triste.

Creo que cuando uno adopta cualquier forma de vida que tenga relación con el cuidado del medio ambiente, debe aceptar que lo hace por un interés propio, por una satisfacción personal, y de esa manera debe seguir, sin involucrarse en lo que los demás hacen o dejan de hacer.

Está bien aconsejar a quien da muestras de interés, pero si vas más allá e intentas convencer a todos los desinteresados de que están mal, te vas a llenar de frustraciones y rencor.

Recuerda que a cada quién le llega su momento, en el instante justo, cuando le tiene que llegar. Normalmente nos llega porque alguien nos inspiró, no porque alguien nos obligó.

En mi opinión, la mejor forma de convencer a los demás es inspirándolos con nuestras acciones, sin decirles ni una sola palabra. Mostrarles lo que es mejor, sin decirles nada.

Es más productivo enfocarnos en nuestros propios objetivos y logros, y disfrutar cada uno de ellos, en vez de concentrarnos en lo que hacen o no hacen los demás.

Pero... esa es sólo mi opinión 😉. Como lo dije al principio, soy un ser individual que considera innecesaria la coacción para convencer a los demás e iniciarlos en la vida sustentable, pero si piensas de forma distinta, sé tú mismo.

Espero te haya gustado esta entrada en mi blog, y al final decidas lo que es correcto para ti. Y si deseas compartir tu punto de vista en los comentarios, me encantará leerte.



Avisar a amigos y familiares: parte fundamental del proceso

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Cuando tomé la decisión de empezar una vida minimalista, pasé por alto una situación que afectó de cierta manera el trabajo que realicé en los pasos 1 y 2 de mi proceso de "conversión": comentarles a mis amigos y familiares acerca de mi nuevo modo de vivir.

En mi blog platiqué de qué se trata el primer principio/paso elemental, y en ese post mencioné que cuando vaciamos un espacio, lo dejamos libre para que entren cosas nuevas. Es impresionante cómo funciona el Universo y te manda cosas solamente cuando se da cuenta de que ya hay un espacio para ellas, no antes.

Pero a mí, en un par de ocasiones me salió el tiro por la culata, porque algunos espacios liberados comenzaron a ocuparse precisamente ¡por cosas similares a las que habían estado ahí antes! Y me declaro absolutamente responsable de ello, porque no les avisé a tiempo a mis personas importantes.

Por ejemplo:

Mi colección de perfumes.

Tenía 15 años de edad cuando tuve el primero, y entonces decidí que me encantaban. Me volvía loca de emoción si alguien me regalaba uno, y qué mejor cuando empecé a trabajar y pude adquirirlos yo misma.

Pero cuando hice decluttering, una de las cosas que se fueron primero fueron precisamente los perfumes.

Solamente conservé uno, mi favorito: Chanel Allure. Los demás los vendí. Algunos tenían la mitad de contenido, otros más, otros menos. Anunciándolos en un grupo de facebook, cada uno lo vendí entre $50 a $300 pesos, dependiendo del caso.

El dinero que obtuve de ellos, lo usé para hacerme de algo útil: una bolsa de diario. Hecha a mano con tela de algodón, de excelente calidad, del color y tamaño que especifiqué, hermosa.

Llevaba más de 5 años usando todos los días la misma bolsa, y sí que se le notaba la edad. Hasta vergüenza me da escribirlo en el blog, sólo de acordarme de lo vieja y rota que estaba. Necesitaba una nueva.

Además, el área en donde habían estado todas las botellas de perfume ahora se veía más ordenada y limpia. Me sentía satisfecha.

Pero a los pocos días de ese evento (magno evento: ¡deshacerme de mi colección de perfumes desde hacía 15 años!)... me llegó por paquetería uno nuevesito, me lo había mandado mi mamá.

¿Cómo iba yo a saber que iba a regalarme un perfume? ¿Cómo iba ella a saber que yo ya no coleccionaba perfumes?

Fue cómico, frustrante y enternecedor.

Y así como con los perfumes, sucedió con otras cosas. De amigos, de mi suegra, de otros familiares... 😣🔫. En un lapso muy corto de tiempo recibimos muchas cosas por parte de otras personas, todo justo después de haber hecho decluttering.

Lección aprendida.

Entonces platiqué con mi gente más cercana, les hice saber que me volví un poquitín minimalista, y que su amor es el mejor regalo. Pero, si desean darme un obsequio tangible, sería fabuloso que fuese algo que verdaderamente necesite. Para ello creé creé una wish list.

Ya comenzó diciembre y por ende la época de los regalos. ¡Espero no se me haya olvidado hablar con nadie!

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La foto del recuerdo, una parte de mi colección.



Alternativas a las redes sociales

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(NO es un post patrocinado, todos las recomendaciones son mi opinión, y no recibo algo a cambio de mencionarlas).

Esta entrada la debía desde hace ya algún tiempo, cuando escribí acerca de mi decluttering de facebook.

Esa vez les platiqué que poco a poco he ido descubriendo algunas alternativas a las redes sociales que me han parecido muy interesantes y provechosas. Y es que dejar facebook no significa renunciar al mundo digital, sino por el contrario, encontrar mejores opciones.

Hablaré de ellas a continuación:

Blogs


Facebook y twitter de lo que se tratan es de escribir posts cortos, muy seguido. Mínimo una vez al día. Cantidad sin calidad.

Me satisface mucho más leer un buen blog sobre algún tema interesante. En los blogs las publicaciones no son a diario y tienen mayor contenido útil.

Por supuesto no estoy generalizando ni afirmando que todos los blogs son buenos, porque hay miles malos. Me refiero a que me encanta encontrar blogs de temática agradable a mi gusto, que su diseño no dificulte mi lectura, que el autor sepa de lo que está hablando, que sea original y ameno, etc.

Cuando encuentro un blog que me gusta, me suscribo. Eso quiere decir que recibo un mensaje de notificación en mi correo cuando el autor publicó un nuevo post. Mientras no haya nuevo post, no hay notificación. Si quiero cancelar la suscripción, lo puedo hacer en el momento que lo desee. Si no tengo tiempo de leer la publicación en ese momento, lo hago después. Si no quiero leer esa publicación, sólo elimino el correo. Así controlo lo que leo en internet: elijo yo misma lo que quiero leer.

Bloglovin


Está relacionado con el punto anterior. A través de esta plataforma puedo suscribirme a cualquier blog que desee. Puedo configurar cómo quiero que me lleguen las notificaciones, con qué frecuencia, y si es que quiero que me lleguen.

Personalmente, encuentro muy beneficioso seguir todos mis blogs a través de bloglovin. Mejor que suscribirme al feedburner, feed de wordpress, newsletter, o lo que sea que ofrezca el blog a seguir. Es lo que he encontrado más eficaz para mí, aunque probablemente habrá personas que elijan otra opción de acuerdo a sus gustos/necesidades.

Me gusta también porque puedo añadir blogs que llegaron a ser interesantes pero ya no están siendo actualizados, y muchas veces olvido su nombre. Pero los tengo ahí en mi lista de blogs para consultarlos cuando lo necesite.

Bloglovin tiene un diseño ultra-femenino, definitivamente es una plataforma con un target enfocado a las mujeres. Pero dado que se puede seguir cualquier, cualquier blog, ¿por qué no?, puedo recomendarlo a los hombres también (a quién le importa el diseño cuando se trata de feeds).

Además de bloglovin, hay otras dos plataformas que sirven para lo mismo y me parecen buenas también: Inoreader y Feedly.

Skillshare


Es una plataforma para tomar cursos en línea. Algunos son gratuitos, pero para los premium sí es necesario pagar.

A quienes ingresen a través de este enlace que está conectado a mi cuenta, les dará la opción de suscribirse a premium por menos de $20 pesitos, y con eso tomar todos los cursos premium deseados durante tres meses.

(Pasando los tres meses, empieza a cobrar lo equivalente a $200 pesos mexicanos, mensualmente, y eso creo yo que ya no vale la pena. Tal vez en un futuro cuando haya más variedad de cursos, pero por lo pronto lo mejor es cancelar la suscripción poco antes del cumplimiento del tercer mes. Cuando se cancela la suscripción a premium, se pueden seguir tomando cursos gratuitos).

Cabe mencionar que actualmente la gran mayoría de videos están solamente en inglés.

No es un youtube, pues maneja un enfoque completamente distinto, más bien de aprendizaje. Y si bien cuenta con cursos o tutoriales de varios temas, aún no llega ni a un pequeño porcentaje de videos subidos de lo que youtube tiene.

Muchos de los profesores son serios, expertos en su tema. ¡Yo he tomado cursos buenísimos! He aprendido a hacer jabones, mantequilla, pasta a mano (este último está increíble y además es gratuito), etc.

Eliges el curso que te interesa, te matriculas, lo ves en el tiempo que te acomode (cuando me inscribo a un curso de skillshare me encanta tomar notas, como si estuviera asistiendo a la escuela), y la idea es poner en práctica lo aprendido. Así que subes una foto de tu proyecto terminado explicando cómo te fue en el proceso y normalmente el profesor te hace un comentario al respecto.


EyeEm


Instagram es la red social más popular para compartir imágenes. En realidad yo no la uso, pero cuando empecé con este blog pensé que sería bueno tener una cuenta ahí para subir fotografías relacionadas a la ecología y el minimalismo, como un complemento al blog.

Pero instagram y yo tenemos una relación complicada: a veces lo detesto, porque lo considero taaaaan falso... y tan orientado al consumismo, que es precisamente lo que más procuro evitar.

Pero otras veces me encuentro con cosas como ésta, ésta, ésta, ésta o ésta, y entonces veo que es posible encontrar rarezas positivas en el #instaworld.

Y luego otra vez lo vuelvo a aborrecer cuando recuerdo que desde 2012, instagram pertenece al  monopolio facebook.

Entre que me decido, sí abrí una cuenta en instagram. Pero también abrí una cuenta en eyeem, que maneja un concepto parecido: compartir fotos chulas.

Slack


Los grupos de facebook podrían ser una buena herramienta si se usaran de manera productiva y no para pelearse unos con otros por diferencias de opiniones, o para atiborrarlos de spam. Pero tienen varios defectos, uno de ellos es que cuando alguien publica no necesariamente se coloca arriba. Otro es que las publicaciones no están ordenadas por fecha, sino que están (des)ordenadas de acuerdo a lo que facebook decide que te gusta o no, según su opinión.

Sobra mencionar la cantidad de tonterías que la gente publica dando como resultado que la poquísima información importante quede sepultada en el mar de la necedad, haciéndose imposible de encontrar.

Los grupos de whatsapp no se quedan atrás. Normalmente son usados para chismear todo el día, personalmente no tengo tiempo para eso (para chismear lo mejor es estar con la persona, no con un aparato). Y no me digan que no es cierto, que en los grupos de whatsapp siempre habrá alguien o alguienes que se dedican a eso, sin importar la seriedad inicial con la que se haya creado el grupo.

Entonces descubrí Slack que es una herramienta de comunicación para equipos y archivos compartidos, con la ventaja de que todo queda ordenado haciendo fácil la tarea de buscar y encontrar. Adicionalmente, la opción de buscador.

Solamente quienes están dentro del equipo tienen acceso a la información. Para añadir a los miembros del equipo es necesario su correo electrónico.

Las publicaciones se hacen en general para todas la personas dentro del equipo, pero es posible usar @ para etiquetar a alguien en particular y así asegurarse de que verá una publicación específica. También se pueden enviar mensajes en privado.

Las notificaciones son configurables al gusto de cada usuario.

Todo ello haciendo a esta herramienta muy útil cuando se requiere la posibilidad de compartir publicaciones y archivos con grupos de personas de objetivos comunes. Mucho más productivamente que en grupos de facebook o whatsapp, creo yo.

Telegram


Ya que toqué el tema del whatsapp, tengo que decir que, si bien los grupos no me agradan, el servicio de mensajería que ofrece tipo sms me parece bueno.

Es muy sencillo de usar y dado que la gran mayoría tiene esa aplicación, me veo obligada a usarlo como primera opción.

Tristemente whatsapp también pertenece a facebook. ¿Quién hubiera negado la posibilidad de volverse millonario sólo para darle una patada en el trasero a Mark Zuckerberg? No los juzgo.

Tanto me disgusta que facebook no permita el desarrollo de otras empresas que sí busqué un reemplazo para whatsapp, pero sólo puedo usarlo con quien ya lo conoce y prefiere: Telegram.

Su uso es sencillo y muy similar al whats: mensajería con una persona, mensajería con un grupo, y las palomitas azules para indicar leído.

Cuenta también con la opción del chat secreto, la cual evita que las conversaciones sean leídas por illuminatis. Se puede elegir su auto-destrucción después de determinado tiempo y si una conversación es eliminada en un dispositivo, automáticamente se eliminará del otro.

Couplete


Igual es un servicio de mensajería, pero sólo para parejas, lo que la convierte no sólo en una alternativa para el odioso whatsapp sino también en una app súper cute y romántica 💗

Cuando me enteré de ella obligué a Mr. B a bajarla y, a pesar de la jeta que puso, lo hizo.

Al instalarla, te dan una clave que debes proporcionarla al amor de tu vida, y él/ella debe teclearla igualmente cuando realiza la instalación en su dispositivo. Así estarán conectados solos los dos 💑

Tiene otras funciones además de mensajería, que personalmente no usamos pero igual las menciono: timeline, wishlist, calendario y cartitas de amor (sí, súper cursi, me encanta).

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¡Gracias por leerme! Cuéntame en los comentarios si te parecieron útiles estas alternativas a las redes sociales, o si conoces alguna otra que pueda estar en esta lista. Me encantará conocer tus recomendaciones.